
A pocos días de haber hecho mi tercera mudanza en los últimos 5 meses, inaugurar un nuevo estudio y cumplir años, Junio me encontró reflexionando sobre transiciones y cambios de todo tipo.
La vida es un continuo proceso de transformación y renovación. Nada es permanente. Y a pesar de saberlo, todavía nos resistimos a aceptarlo, aunque sea para nuestro propio bien. No existe una sola forma de afrontar los cambios, y cada persona debe encontrar su manera de hacerlo, pero lo que importa es el valor que cada una le otorga y como decide afrontarlos.
Existen elementos simples pero profundos de la práctica de yoga que pueden ayudarnos a aceptar o incluso a iniciar el cambio, para entregarnos al ritmo natural del camino de nuestra vida. Muchos instructores decimos que cuando estamos en nuestros mats practicando posturas (Asanas), la manera en la que hacemos la transición entre posturas es tan importante como las posturas en sí mismas. Son esas transiciones y las Asanas las que no brindan la oportunidad de cultivar nuestra atención plena y nuestra presencia en el momento. La próxima vez que estes en una postura y tengas esta conversación en tu cabeza «Esto duele. Estoy aburrida. Esta instructora no para de hablar. No puedo hacer esto bien…” te invito a que dejes ir esos pensamientos y que trates de relajarte, de respirar, de liberar tu mente. Así es como ocurre la transformación: a través de la atención plena y la aceptación de lo que está sucediendo en ese momento.
Esto mismo se puede aplicar a los cambios de la vida o a aquellos cambios que queremos iniciar. Simplemente necesitamos estar presentes en «dónde estamos» y en lo que está sucediendo para llegar a donde queremos estar. ¿Cómo podemos afrontar estos cambios? Ante todo, debemos acercarnos con la mayor valentía de la que somos capaces, porque sin valentía no hay riesgo y sin riesgo es complicado que haya innovación. Esto no implica que no podamos permitirnos dudar o flaquear en nuestro propósito de cambio, ya que estas dudas forman parte del proceso y son necesarias para nuestra evolución.
La vida nos exige flexibilidad mental, una buena dosis de conciencia y la aceptación ante los cambios para poder vivir en armonía y mantener nuestro bienestar y paz interior.
Como dijo Jim Rohn, empresario, autor y orador motivacional estadounidense «Tu vida no mejora por casualidad, mejora con el cambio” (“Your life does not get better by chance, it gets better by change.” )


