Por qué nos cuesta practicar Yoga en casa? Hay varias razones por las cuales a muchas personas les resulta difícil encontrar tiempo o ganas para practicar Yoga en casa. Te nombro algunas…
Falta de estructura o rutina: A menudo, nuestra casa se asocia con el descanso o las tareas del día a día, lo que puede dificultar establecer una rutina sólida de yoga. Sin la estructura de una clase o un lugar dedicado a la práctica, es fácil posponerla.
Distracciones: En casa, hay muchas distracciones: el teléfono, las tareas domésticas, la familia o las responsabilidades laborales. Esto puede interrumpir la concentración o la intención de practicar yoga.
Desinformación u olvido: No sé qué hacer, no se qué poses me convienen o cómo crear una secuencia para mí, no me acuerdo que hice en el estudio para repetirlo en casa.
Percepción de falta de tiempo: A veces sentimos que no tenemos suficiente tiempo en el día, aunque con frecuencia es una cuestión de prioridades. El yoga puede ser percibido como algo “extra” o menos urgente que otras actividades.
Motivación: En casa, la falta de compañía puede hacer que la práctica se sienta menos estimulante o motivadora. Practicar en un ambiente grupal ofrece apoyo y motivación.
Falta de un espacio adecuado: La sensación de que el espacio que tenés en casa no es adecuado o no está diseñado para la práctica también puede desincentivarnos.
Exigencias Propias: Algunas personas sienten que necesitan un cuerpo flexible, sin dolencias o molestias físicas para practicar yoga, lo que las lleva a evitar la práctica si no pueden cumplir con esos estándares.
Fatiga mental y/o física: Después de un día largo, la idea de practicar yoga puede sentirse agotadora, especialmente si no estamos en el hábito de reservar un tiempo específico para ello. La fatiga puede hacernos priorizar el descanso pasivo, como mirar televisión o dormir, sobre una actividad como el yoga, que requiere energía inicial aunque traiga relajación luego.
Quiero que sepas lo común que son estos pensamientos, junto con las dudas sobre si estamos haciendo bien un ejercicio, nuestras preocupaciones por la flexibilidad o la fuerza, o incluso los momentos de distracción.
Todas compartimos estas mismas sensaciones. Lo importante es recordarnos que no estamos solas, y que cada una de nosotras, a su propio ritmo, está en el camino correcto.
También quiero que sepas que todas tenemos el poder de reescribir nuestras narrativas. Podemos transformar esas creencias que nos limitan para hacer lo que amamos y lo que sabemos que nos hace sentir bien en nuestro cuerpo.

La próxima vez que se te cruce alguno de estos pensamientos, acordate de esto:
No necesitás hacer una clase de 60 minutos. Solo 5 minutos de movimiento o 5 minutos de relajación son beneficiosos. Tu práctica también está en esas pequeñas pausas.
Tu cuerpo siempre sabe. No la pienses tanto, fijate qué es lo que siente bien en vos. Confía en vos misma, te aseguro que sabés/podés hacerlo.
No necesitas un estudio en casa. Corre un poquito la mesa baja del living, o acostate al costado de la cama. No necesitás ni siquiera ponerte la ropa de yoga. En la seguridad de tu casa también ocurre la magia.
No soy lo suficientemente flexible para hacer yoga. No importa! Si bien las posturas de Yoga pueden ayudarte a ser flexible, ese no es el objetivo de esta práctica.
No me acuerdo cómo adaptar las poses adecuadas para mí? estando presente en lo que hacés. No es necesario hacer nada acrobático en casa (ni en el estudio), sino al contrario, dejarte llevar por las cosas que se sienten bien en tu cuerpo, mecerte de lado a lado, desperezarte, respirar.
No tengo el cuerpo de las personas que hacen yoga. Olvidate de las redes sociales con mujeres haciendo posturas acrobáticas. Te aseguro que todas las personas pueden practicar yoga y lograr tener una práctica que las beneficie de manera integral.
No tengo motivación + me siento abrumada, me falta energía, etc. No es necesario hacer una práctica fuerte todos los días. Ni siquiera es necesario hacer posturas. Tu práctica de yoga también puede consistir en recostarte con las piernas hacia la pared y respirar, hacer una pequeña meditación o una relajación guiada, acostarte en la cama y hacer movimientos lentos y suaves. ¡Tantas posibilidades, tantas maneras de practicar Yoga!
Reescribí tu historia. Confía en tu cuerpo que posee una sabiduría infinita al momento de elegir tu práctica y lo que te hace bien.


